Arquitecturas Torres Nadal

Puerto Valleseco . Tenerife

CONCURSO PUERTO VALLESECO, TENERIFE, 2006

CONCURSO DE IDEAS PARA LA ORDENACIÓN DEL AREA FUNCIONAL DE VALLESECO

Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife


Muchos de los proyectos en los que estamos trabajando últimamente se refieren a lugares muy deteriorados, lugares en los que se ha actuado de una manera entre descuidada y sin sentido.

Yo creo que no hay peor manera de hacer las cosas. Al final te toca volver a hacerlo.

El resultado es siempre un lugar abandonado, desordenado. Sin sentido.

Estoy hablando de Valle Seco. Pero es a la vez la memoria de muchos lugares. De la costa y del interior. Estoy hablando de los paisajes y la naturaleza.


Cuando uno contempla Valle Seco, ese barrio, las carreteras que cruzan, la inexistente playa, los puertos tan cercanos, la geografía potente y escarpada etc. etc. componen un panorama de muchos accidentes, una situación con muchos actores a los que darles un papel a interpretar.


La playa es el espacio público por excelencia. Lo ha escrito mucha gente: el agua, el cuerpo, el juego, etc. etc.

Pero ¿cómo no pensar en las nuevas tecnologías si hoy “”el mundo”” no puede ya funcionar sin ellas?

Y cómo no pensar en el ocio, en los nuevos programas culturales, en todo lo que el proyecto puede anticipar sobre ellos…

El agua. Forma parte tan directa de las islas mismas ¡¡¡ Al dibujar las islas dibujamos sin querer el agua. El agua salada, fría, verde, el movimiento de las mareas,….

La historia del viaje cíclico de Persefone a los mundos contrapuestos del placer y dolor, de la luz a la oscuridad, del colectivo protector a la soledad abismal, se refiere, entre otras cosas, a una manera de recorrer y construir el mundo, el de las ideas y de los objetos.

Ideas y objetos construidos desde la simultaneidad de tener que responder con nuestro trabajo a la demanda externa de lo social, de lo útil, de lo rentable, de la respuesta colectiva y de equipo, con la demanda interna de quien sabe que solo desde la soledad e incomunicabilidad de la noche es posible penetrar en el sueño y en el misterio.

Un laboratorio es a su vez un escenario.

Un lugar en el que el agua se transforma de verde y fría pasa a ser roja y caliente. Por ejemplo.

O de salada pasa a ser dulce.

Un lugar en el que el tiempo de inactividad y los lugares del cuerpo coexisten. Un lugar de los lugares del yo.

Un lugar en el que es posible reconstruir la semilla, el origen, y hacerlo funcionar como una totalidad, como un cosmos.

Un lugar que reconstruye una relación entre las cosas y las personas, que trata de reordenar y recomponer lo que existe con lo que se añade. Lo latente y en proceso, con lo ya establecido. Se trata de que todo interactúe, de describir entre lo nuevo y lo viejo un haz de miradas que despliegue en ese lugar y para esa naturaleza todo una constelación de nuevos sucesos tanto para el individuo como para el grupo.



Hay un acto de violencia necesaria, siempre, en el proyecto, y más cuando se impone sobre algo sin sentido para que acabe teniéndolo. En ese instante inicial, el proyecto no negocia: sabe que su verdad es su libertad, esa certeza alcanzada porque lo ha acumulado todo de su tiempo y eso le permite ser exacto.

Se negocia luego. Claro. Pero antes se propone.

Se discute, se dialoga se ajusta, se rentabiliza, se perfecciona, se consensúa……… Hay palabras que no son del trabajo creativo pero se les han pegado y las aceptamos con agrado.


Porque esa violencia sobre la naturaleza solo puede ser una violencia frágil y delicada, hecha con un extremo e infinito cuidado, con algo que, como una porcelana china está hecho pintando el viento. Nada que ver con las infraestructuras. Nada que ver con las grandes luces, con los grandes puentes con las grandes infraestructuras: todo es mas cercano al brillo y a la infinita delgadez del papel de aluminio.

Así es nuestro escenario, este es el laboratorio que acoplamos a lo que ya existe en VALLESECO…

Playas de arena y caucho, mareas de aluminio, que describen el movimiento de las mareas naturales. Paseos de suelo de aluminio y acero recubierto de algodón de colores, de un grueso infinitamente pequeño de modo que los barco, desde lejos vean los reflejos cuando vibre con el viento. Agua nueva, dulce, de colores rojos y malvas, en cuevas que recuerdan las que construía Cesar Manrique con aguas tibias, sensuales, envolventes. Pequeñas islas que aparecen y desaparecen con las mareas, en las que los niños juegan a piratas y no saben que debajo de ellas maquinas y mas maquinas transforman lo sucio en limpio, lo espeso en flujo, la luz en movimiento, el calor en luz. Cintas de aluminio y de plásticos FPO., que en suaves rampas conectan el mundo de arriba y el de abajo en un zigzagueante recorrido entre infinitas columnas de una luz delgada y tenue, entre infinitos pilares de acero brillante de 4 cms. de diámetro.

José Mª Torres Nadal

2006, Equipamiento público

Monday, 22 de April de 2024
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