ALICANTE Y LAS LUCIERNAGAS

Texto  sobre Passolini leído en internet:

            Ocho meses antes de ser asesinado, Pasolini mencionó en un artículo suyo unas luciérnagas. Escribía sobre el vacío de poder en Italia y recordó cómo a inicios de los años 60 dejaron de verse en los campos sus lucecitas. La historia natural se hacía historia política: aquellas luces apagadas venían a significar sus últimas esperanzas de operar en lo público.

Tres años después de la muerte de Pasolini, Sciascia integraba una comisión parlamentaria sobre el secuestro y asesinato de Aldo Moro por las Brigadas Rojas. Escribía sobre ello un informe y un libro, y recordó una frase de Pasolini sobre Moro, que aparecía en el artículo de las luciérnagas. No pudo menos que comenzar su libro con esta epifanía: “Anoche, saliendo de paseo, vi una luciérnaga en la grieta de un muro. Hacía al menos cuarenta años que no veía ninguna por estas tierras…” El descubrimiento de aquel ejemplar le despertó el deseo de comunicarse con su colega muerto. Como si reanudaran carteo, dirigió a Pasolini estas palabras: “Las luciérnagas que creías desaparecidas están volviendo. Anoche, después de tantos años, vi una”.

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En 1997 empezaron a aparecer de nuevo luciérnagas en Alicante. No era que antes no las hubiera, en Alicante o en otros sitios, ero se veían poco porque su luz quedaba eclipsada y ocultada por la potencia patriarcal de los  focos que emitía la arquitectura de las grandes estrellas. Eran luciérnagas que tenían nombre propio: Mariajo. David, Antonio, Sole, Juanma Andrea, Laura…. Emitían una luz tan delicada como novedosa, tan bizarra como fascinante, pequeños destellos que aparecían como una celebración del amor y del conocimiento. Así sucede cuando aparece la luz de las luciérnagas.  No solo nos dejaron fascinados a nosotros que vivíamos estas epifanías, en cada curso, en cada Proyectos Fin de Carrera , sino que atrajeron a todas aquellas otras luciérnagas que ni en Madrid ni Barcelona ni en tanto otros sitios …  tenían la posibilidad de brillar. Se llamaban Izaskun, Nerea,  Maria,  Andrés, Uriel, …….Desde entonces no hemos hecho otra cosa que cuidar que esas lucecitas no se apagaran nunca,  pero sobretodo hemos confiado en ellas, y   hemos mimado esa luz, por pequeña que fuera, porque ella tenía  una potencia de trasformación y de cambio muy superior  a la de la arquitectura de las grandes estrellas

No es un enunciado poético el que desarrollo aquí. Es sobretodo un argumento político que se sirve de la poética para poder completarse.  Y ¿cuál es ese argumento, el argumento central del libro? En realidad son dos: uno es que la Escuela de Arquitectura no es un mero reproductor de un saber que se perpetua repitiéndose, sino un centro esencial para re-pensar  y re-definir la arquitectura,  y reconocer  las experiencias docentes como prácticas arquitectónicas de pleno derecho, Y dos, la imposibilidad de pensar su futuro, el de la arquitectura y el de la Universidad,  sin la presencia activa de todos aquellos y aquellas, humanos y no humano y s,  que cargarán con las consecuencias. Este es el gran sentido cosmopolítico que, aprendiendo de I. Stenger, le hemos dado a la arquitectura.

 Nos gusta mucho el grito de guerra de Greta  Thunberg cuando pregunta con descaro, con insolencia,  a los que niegan sistemáticamente no solo el cambio climático sino la necesidad de invertir medios en investigarlo,  Como te atreves, How  dare you, cómo te atreves a pensar el futuro sin mí? Nos gusta aceptar el reto y contestar esta pregunta formulada desde el lado de los agentes que hasta ahora no han tenido ni voz ni voto :  ¿cómo te atreves a pensar la arquitectura que viene sin mí?

Pero ¿quién es el que hace esta pregunta?  hasta ahora esta pregunta era privativa de la autoridad de la experiencia. Pero desde el momento que uno/una acepta los enunciados de la ecología profunda, aquellos que entienden las cosas y las instituciones como entidades vivas, aunque no lo sean, la pregunta se abre y se expande, y es el agua,  la tierra, los movimientos migratorios, los estudiantes, la propia arquitectura, los que empiezan a  preguntar.

Entonces la pregunta cambia y es ésta: …¿tiene la agenda docente de la arquitectura que atender las grandes controversias medioambientales, el cambio climático, la pobreza y desigualdades sociales,  el feminismo como ética, o tiene que seguir prestando solamente  atención a ella misma?  En Alicante hemos creído no solo que la arquitectura ha sido, y es, arte y parte en la trasformación del territorio y  lo que  conlleva en cuanto a la extinción de especies, a los problemas relacionados con el agua, con el agotamiento de los suelos o los desplazamientos migratorios, sino que la arquitectura debe atender, desde el binomio ciencia-arte, la creatividad como una cuestión política para encontrar argumentos afirmativos frente a estas emergencias.  En Alicante nos hemos querido sumar a todas aquellas actividades profesionales y científicas, políticas y culturales, económicas y tecnológicas que han decidido cambiar sus agendas, conscientes de que las que hasta ahora han practicado, enseñado o enunciando son las que nos han llevado a donde ahora nos encontramos.

Ese es el argumento de fondo que recorre el libro: el reconocimiento de los  derechos de las partes  en conflicto:

  1. el derecho de la arquitectura a ser considerada una materia viva;
  2. el derecho de unos y unas estudiantes a ser testigos activos movilizando la pregunta cómo te atreves a pensar el futuro sin mí, para poder co-pensar-co-hacer-co-habitar juntos, la arquitectura  que nos pertenece;
  3. el derecho de la Universidad a reivindicarse como un espacio disidente lejos de las políticas neoliberales de reproducción de lo que nos ha conducido a donde estamos;
  4. el derecho de las instituciones a elaborar políticas interseccionales de atención a las diferencias;
  5. el derecho de los profesores a ser más matronas que ideólogos, matronas que atienden y ayudan a dar a luz, que ayudan a que emerja y prevalezca lo que ya existe en cada individuo, matronas que viven y enseñan a vivir en la ética de los cuidados.

En todo ese ecosistema de partes ha nacido este libro. Yo espero que algunas ideas de él funcionen como esas luciérnagas de Pasolini, y que permitan albergar esperanzas públicas para poder habitar un mundo mejor.

Alicante 17 Octubre 2019

 Jose M.  Torres Nadal