{"id":151,"date":"2008-03-31T00:00:00","date_gmt":"2008-03-30T22:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.torresnadal.com\/web2\/?p=151"},"modified":"2009-10-17T16:30:37","modified_gmt":"2009-10-17T14:30:37","slug":"news51","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.torresnadal.com\/web2\/?p=151","title":{"rendered":"La arquitectura como patrimonio"},"content":{"rendered":"<div class=\"miniaturas\">\n<div class=\"miniatura\"><img decoding=\"async\" class=\"miniatura\" src=\"\/web2\/wp-content\/uploads\/editoriales\/thumbs\/51home1.jpg\" alt=\"\" \/><\/div>\n<div class=\"miniatura\"><img decoding=\"async\" class=\"miniatura\" src=\"\/web2\/wp-content\/uploads\/editoriales\/thumbs\/51home2.jpg\" alt=\"\" \/><\/div>\n<div class=\"miniatura\"><img decoding=\"async\" class=\"miniatura\" src=\"\/web2\/wp-content\/uploads\/editoriales\/thumbs\/51home3.jpg\" alt=\"\" \/><\/div>\n<div class=\"miniatura\"><img decoding=\"async\" class=\"miniatura\" src=\"\/web2\/wp-content\/uploads\/editoriales\/thumbs\/51home4.jpg\" alt=\"\" \/><\/div>\n<div class=\"miniatura\"><img decoding=\"async\" class=\"miniatura\" src=\"\/web2\/wp-content\/uploads\/editoriales\/thumbs\/51home5.jpg\" alt=\"\" \/><\/div>\n<div class=\"miniatura\"><img decoding=\"async\" class=\"miniatura\" src=\"\/web2\/wp-content\/uploads\/editoriales\/thumbs\/51home6.jpg\" alt=\"\" \/><\/div>\n<div class=\"miniatura\"><img decoding=\"async\" class=\"miniatura\" src=\"\/web2\/wp-content\/uploads\/editoriales\/thumbs\/51home7.jpg\" alt=\"\" \/><\/div>\n<div class=\"miniatura\"><img decoding=\"async\" class=\"miniatura\" src=\"\/web2\/wp-content\/uploads\/editoriales\/thumbs\/51home8.jpg\" alt=\"\" \/><\/div>\n<div class=\"miniatura\"><img decoding=\"async\" class=\"miniatura\" src=\"\/web2\/wp-content\/uploads\/editoriales\/thumbs\/51home9.jpg\" alt=\"\" \/><\/div>\n<div class=\"miniatura\"><img decoding=\"async\" class=\"miniatura\" src=\"\/web2\/wp-content\/uploads\/editoriales\/thumbs\/51home10.jpg\" alt=\"\" \/><\/div>\n<\/div>\n<p class=\"subtitulo\">La arquitectura de los fen\u00f3menos I<\/p>\n<p><!--more-->A Kazuyo Sejima y Ryue Nishizawa de Sanaa. Y a F. M\u00e1rquez y R. Levene que los editan.<\/p>\n<p>En la entrevista que Juan Antonio Cortes les hace a Kazuyo Sejima y Ryue Nishizawa en <em>El Croquis n\u00ba 139<\/em>, la \u00faltima pregunta es acerca de qu\u00e9 idea tienen de la evoluci\u00f3n de su arquitectura en el futuro. Ryue Nishizawa contesta de una manera doble: por un lado, dice, \u201c\u2026uno de nuestros intereses es el de c\u00f3mo podemos crear una atmosfera, un paisaje para la gente\u2026\u2026. Esta es una de las cuestiones importantes que suceden en la ciudad, que la arquitectura crea un paisaje para la gente, para la vida\u2026.\u201d. Por otro lado a\u00f1ade: \u201c\u2026todo el material que empleamos para crear arquitectura es distinto del de otros siglos y todos los programas que tenemos hoy en nuestra vida cotidiana son muy diferentes de los del siglo pasado y los que habr\u00e1 en el siglo pr\u00f3ximo\u2026.\u201d. \u201cQueremos encontrar la escena contempor\u00e1nea\u201d a\u00f1ade Kazuyo Sejima. El paisaje.<\/p>\n<p>Dejando aparte temas de lenguaje, traducciones y significados diversos que puedan tener para ellos las palabras <em>escena<\/em>, <em>paisaje<\/em>, <em>atm\u00f3sfera<\/em>, etc., hay un dato cierto que se desprende del texto: la apuesta de Sanaa por generar la arquitectura de\/para ese escenario, y lograr que esa arquitectura se incorpore y forme parte objetivamente de la ciudad, de sus im\u00e1genes, de su vida social, pol\u00edtica y cultural. Esa propuesta lleva impl\u00edcita un distanciamiento entre ellos como autores y la arquitectura que proponen. Un distanciamiento que impide, como en el teatro brechtiano, la presencia del \u201cactor\u201d para que prevalezca el personaje. Un distanciamiento que conlleva, adem\u00e1s, una condici\u00f3n: debe expresarse, en materiales y programas, en formas y contenidos, de una manera completamente nueva y distinta: <em>la del hoy de nuestra vida cotidiana<\/em>.<\/p>\n<p>Hac\u00eda tiempo que un programa de acci\u00f3n no formulaba de una manera tan clara y evidente la compleja trama del pensamiento y del trabajo contempor\u00e1neo. (Una complejidad, por cierto, que bloquea cualquier simplificaci\u00f3n o lectura reducida de su obra, con la que tantos quisieran identificarse).<\/p>\n<p>Los valores que aportan con esta manera de proceder tienen que ver con el sentimiento colectivo como entidad generadora de conocimiento, con el valor de las cosas que tienen, sin quererlo, incluso, vocaci\u00f3n de conjunto, de Patrimonio, de algo que puede ser heredado, como se hereda y se disfruta el espacio de la ciudad. Entender los proyectos como acciones m\u00faltiples de formas repetidas, sensiblemente distintas unas de otras, es m\u00e1s que entender el trabajo con un valor exclusivamente personal, como una demostraci\u00f3n puntual de una emoci\u00f3n o de un conocimiento: es incorporar en el trabajo la condici\u00f3n de herencia, del trabajo como un legado que en su conjunto construye un paisaje.<\/p>\n<p>Creo que la condici\u00f3n patrimonial de la arquitectura de Sanaa es doble. Por una parte, su materialidad misma, el estatus y el modo de hacer intr\u00ednsecamente contempor\u00e1neo de su trabajo, con un apasionante equilibrio entre pasado y futuro. Por otra, el valor de un intangible en su trabajo y que deriva de la b\u00fasqueda de que cada proyecto, en lugar de ser una obra \u00fanica, forme parte de un continuum, de una sucesi\u00f3n de hechos y acontecimientos que buscan verificar, una y otra vez, una idea: esa tensi\u00f3n entre paisaje y materia, el valor de la ciudad como un paisaje, una atm\u00f3sfera como el lugar de la innovaci\u00f3n de los materiales y de los programas.<\/p>\n<p>La condici\u00f3n de calidad que incorpora ese intangible busca una ratificaci\u00f3n colectiva. Es un pensamiento positivo. No querer demostrar nada, no tener que demostrar nada, s\u00f3lo \u201chacer\u201d, libera al objeto producido de la tensi\u00f3n emocional de lo inventivo a la par que lo sumerge en una banalidad formal extrema. Es la banalidad de los grandes: la banalidad, por ejemplo, e insisto en ello, aunque a alguno le moleste, de los dibujos de Coderch para la ampliaci\u00f3n de la Escuela de Arquitectura de Barcelona, la banalidad de aquello que por ser tan evidente no necesita demostraci\u00f3n alguna.<\/p>\n<p>Lo que adoro hasta el enamoramiento de los trabajos y de los proyectos de Sanaa, de sus escritos inexistentes, de sus objetos reflectantes, de sus muebles, de sus macetas, de sus flores y vestidos, de todo, tal vez sea el que sin quererlo, sin aparecer, desapareciendo ellos mismos en una renuncia que los hace especialmente modernos, establezcan una relaci\u00f3n tan generosa, tan ambigua y tan compleja, entre inteligencia y cultura. Por eso su trabajo es algo que va incluso m\u00e1s all\u00e1 de lo cultural mismo: es signo para movilizaci\u00f3n de la arquitectura desde el \u00fanico lugar en el que la producci\u00f3n de hoy tiene sentido: desde una especie de trivialidad sublime de lo cotidiano, desde una b\u00fasqueda de la felicidad de lo inmediato disimulada tras una extrema sofisticaci\u00f3n\u2026 Algo que no hace sino conectar una y otra vez, y por raro que parezca, la arquitectura con la naturaleza humana.<\/p>\n<p>\u2026\u2026.\u00a1\u00a1 Qu\u00e9 grandes son Sanaa\u2026\u00a1\u00a1<\/p>\n<p>(Por cierto, yo de ellos, les encargar\u00eda las memorias y los no-escritos a Quim Monz\u00f3).<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"\/web2\/wp-content\/uploads\/editoriales\/images\/UMH_Orihuela_1.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" \/><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"\/web2\/wp-content\/uploads\/editoriales\/images\/UMH_Orihuela_2.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" \/><\/p>\n<p>Fotograf\u00edas de los Laboratorios en Orihuela para la Universidad Miguel Hern\u00e1ndez. En colaboraci\u00f3n con Subarquitectura.<\/p>\n<p class=\"firma\">Jos\u00e9 Mar\u00eda Torres Nadal.<br \/>\nAlicante 2008 Marzo y con mucho viento.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La arquitectura de los fen\u00f3menos I<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[22],"class_list":["post-151","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-articulos","tag-sanaa"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.torresnadal.com\/web2\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/151","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.torresnadal.com\/web2\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.torresnadal.com\/web2\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.torresnadal.com\/web2\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.torresnadal.com\/web2\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=151"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.torresnadal.com\/web2\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/151\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.torresnadal.com\/web2\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=151"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.torresnadal.com\/web2\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=151"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.torresnadal.com\/web2\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=151"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}