LA EDICION COMO ARGUMENTO ACADEMICO Y POLITICO. master sidney 2019

LA EDICION COMO ARGUMENTO ACADEMICO Y POLITICO. CONOCIMIENTOS docentes SITUADOS para Posiciones Afirmativas de la Precariedad Cultural.

 

 

Fotografia del montaje/proyecto realizado por Jose M. Torres Nadal colaboración con Andrea Muniain a partir de los trabajo de los estudiantes Master UTS, Sidney Autumn 2019, mostradas conjuntamente con momentos significativos del curso. Fot: Juan de la Cruz Megias

INDICE

LA EDICION COMO ARGUMENTO ACADEMICO Y POLITICO. CONOCIMIENTOS docentes SITUADOS para Posiciones Afirmativas de la Precariedad Cultural.

  1. La edición: el gusano y la mariposa
  2. Explicación pormenorizada del compost: Un curso detrás de otro curso: la órbita y la trayectoria
  3. Primera parte de la propuesta futura: teoría de las cuatro capas
  4. Segunda parte, y definitiva, de la propuesta futura: sobre la simetría de los procesos

Recorrido A. Figuraciones. Desde el conocimiento “inexperto· de las pasiones y deseos, a los enunciados culturales de la C.A. de la PC.

Recorrido  B. Abstracciones. Desde los contextos situados a las redefiniciones del enunciado del habitar. 

  1. Vivir en la nomádica globalidad docente

PROGRAMACION

  1. Ejercicio académico de programación de un curso inicial.
  2. Ejercicio académico de programación de un curso final

 LA EDICION COMO ARGUMENTO ACADEMICO Y POLITICO. CONOCIMIENTOS docentes SITUADOS para Posiciones Afirmativas de la Precariedad Cultural.

ABASTRACT. Este escrito es una herramienta que trata de pormenorizar las consecuencias de un curso de arquitectura a través de la figura de edición de sus contenidos. Ese cuso fue el curso Master Studio impartido en UTS, Sidney,  por Jose M. Torres Nadal entre marzo de 2019 y junio del mismo año, en colaboración con Maribel Cano.  El texto define la figura de la edición como un acto de metamorfosis y de movilización que pone el acento no tanto en lo que las cosas han sido como en  lo que pueden ser: en el cuidado de los posibles. Una posibilidad que seduce y exige, que interpela y que propone, que indaga cómo las escuelas de arquitectura pueden acompañar a esa inmensa retahíla de bichos humanos y no humanos que ha empezado a montar un gran alboroto contra las desigualdades sociales, la lucha contra el cambio climático y el feminismo radical.

  1. La edición: el gusano y la mariposa

En la teoría de la Pedagogía se considera que el tiempo dedicado a pensar el después….,el después de un curso, el después de una reunión, el después de un proyecto, es tan importante como el esfuerzo necesario para preparar esos trabajos. Hay que darle a la edición del resultado al menos un tiempo equivalente al que se le dio para prepararlo para que ese trabajo adquiera consistencia y no sea un acontecimiento puntual que termina justo el día después de acabado el trabajo. Los pedagogos suelen llamarlo evaluación. Yo prefiero utilizar la palabra edición.

Este escrito edita pormenorizadamente lo sucedido en el curso mencionado, Master Studio impartido en la primavera de 2019 en la  UTS de Sidney  por Jose M. Torres Nadal, basado en los enunciados de a Condición Afirmativa de la precariedad Cultural,  a la par que proyecta en otra trayectoria, la edición como argumento central de la discusión política educativa,  lo que hubiera podido ser una simple descripción, más o menos intencionada, de lo sucedido.  La edición no es un argumento técnico y neutral, un argumento docente más, que uno puedo tomarlo o dejarlo sin mancharse, ni  una argumentación sobre “técnicas pedagógicas”, ni siquiera la parte teórica de una exhibición  de fin de curso. Que la edición es  un argumento central de discusión de política educativa quiere decir que preparar y dar un curso es una cosa, y pensar sobre lo sucedido y proyectar sus dimensiones políticas otra.  Proyectar la edición es dar visibilidad a las dos partes de un curso de un curso:  la condición de ser un instrumental puntual reconfigurador  de subjetividades y mostrar  la capacidad de crear un corpus de cuestiones que inciden en el ecosistema docente. La edición forma parte de la construcción de corredores y enlaces entre lo que ha sido el curso y los múltiples agentes que han intervenido en él. La edición es una construcción de trayectorias entre unos enunciados y unos resultados, y entre esos resultados y su argumentación como agenda curricular global. La edición es una restauración de lo sucedido en el mundo, una comprobación de hasta qué punto cada uno de los contenidos, acciones, enunciados, performance, maquetas, o dibujos actúan de un modo consciente, y movilizan y alimentan adecuadamente ese ecosistema que construyen estudiantes, profesores, institución universitaria y arquitectura. La edición es parte crucial de una de las figuras retóricas que recorre este escrito, y que tiene que ver qué conceptos piensan conceptos y qué arquitecturas hacen arquitecturas.

Es brutal, enorme, la energía desplegada por buenísimos profesores para desarrollar un curso, para mantenerlo y atenderlo en toda su complejidad cultural y política, siendo simultáneamente oficiadores culturales, atentos consoladores vestidos de paños de lágrimas, animadores empedernidos de causas imposibles. Por el contrario, es poquísima la actividad posterior de construcción de trayectorias políticas y culturales de los resultados de ese curso del que han sido tan devotos. Científicamente, culturalmente esta manera de proceder opera como ha operado siempre la arquitectura: pensando los cursos como construcciones de objetos-cursos en lugar de pensar los cursos como campos de conocimientos flexibles y dinámicos que se pliegan, doblan, que se retuercen, sufren y lloran, que tienen un antes y un después, que tienen una vida mucho más interesante más allá de los jurys finales y de las ediciones de los resultados. Durante el curso se está demasiado pendiente de la producción de unos “buenos” resultados. Por ejemplo, no hay tiempo para excitarsecon, molestarse-con o aceptar la provocación intelectual del trabajo que sucede en los cursos vecinos. No hay tiempo material para pensar en la diferencia y en lo que ocurre en el afuera del curso que uno está impartiendo. Pero en la edición podría ocurrir algo distinto. Ya no hay nada que justificar. Solo encontrar vínculos de comunicación entre hechos e ideas que han nacidos separadas, y tratar de hacer permanentes, aunque solo sea por un momento, los tránsitos recorridos. Es la escuela-institución la que escucha, la que atiende ese acuerdo entre posiciones, la que “necesita” encontrar formas de construir la consistencia de esas diferencias. Es ese momento en el que los profesores, que ya han dejado de estar pertrechados detrás  de “sus” resultados, defendiéndolos como buenos mayordomos administrando una herencia que solo en parte es suya, podrían, deberían, en ese mar  de diversidades y diferencias, fabular acerca de cómo el conjunto académico debe aprender a heredar y transformar las diferentes posiciones intelectuales  en currículos colectivos, en investigaciones enriquecidas de utopías y ficciones que den sentido al hecho de seguir un año tras otro en situaciones académica fuertemente dañadas, política, cultura e intelectualmente, como las nuestras.

Todas las preguntas que gravitan sobre este escrito son preguntas que lógicamente estaban antes de mi docencia en Australia, en la UTS. Habían nacido en Alicante pero  allí se han activado de un modo especialísimo. Una posibilidad para explicar su aparición es que mi trabajo intentó no limitarse al marco estrictamente académico del curso de Master, sino que intenté provocar evocaciones reciprocas en distintas partes de la academia. Mi trabajo en la electiva Arquitectures for Lazzaro;  la inolvidable experiencia que supuso  el viaje de curso al Parque National Lake Mungo como un  momento crucial. La convivencia del trayecto, las noches de cenas, baile, copas y conversaciones, el paseo descalzos por el lugar donde antes hubo un lago, la parada en la noche para ver el silencio y oír las estrellas, el picnic a la orilla del rio, fueron momentos en que se fraguó algo de esa coexistencia que contesta a interrogantes a los que la arquitectura no llega.  Mis colaboraciones con las Informal Lectures con el grupo Le Salon, o la presencia permanente de una gráfica alternativa de Ruben G. Radioboy que comunicaba los hechos como fiesta, fueron claves para propiciar la aparición de nuevos datos-materia esenciales para completar el master. Al editar lo sucedido, esos datos-materia se proyectan como eventos arquitectónicos intrusivos buscando enfrentamientos positivos con aquellos problemas que el propio curso había planteado. Por lo tanto, la edición de ese curso, tal y como era de esperar, pone en cuestión muchas de las formas de nuestra propia entidad académica, nuestros presentes y nuestros futuros.  Y no es raro que haya sido así, sino no tendría sentido alguno que D. J. Haraway hubiera escrito, para mí y para todas nosotras, esto: “Nos relacionamos, conocemos, pensamos, nos hacemos realidad y contamos historias a través de y con otras historias, mundos, conocimientos y anhelos “. Esta edición trata de enlazar ese curso con su contexto académico y político, y de una manera inmediata con otros cursos. Esta aspiración a la globalidad lo convierte en algo vivo y en continua transformación. Como un gusano que a su vez es una mariposa, que a su vez vuelve a ser un gusano. Ambos bichos existen simultáneamente, uno no sabe dónde empieza y donde termina el otro. Sencillamente son. La larva piensa a la mariposa. La mariposa piensa la larva que vendrá a continuación. Esos bichos, estos cursos, lo único que saben es que: “Importa qué ideas, conocimientos o prácticas usamos para pensar otras ideas, otros conocimientos, otras prácticas”. Este es el argumento central de una reflexión que arranca en Marilyn Strathern y que se moviliza e interactúa en profundidad en los textos, de D. J. Haraway, especialmente en Staying with the trouble.

Y esa es una argumentación de continuidad, una argumentación que funciona para nuestro vivir en las ruinas (I.Stenger, ). Prince, el cantante de la lluvia púrpura afirmaba: “He visto el futuro, y funciona”. Ninguna otra condición. Nada acerca ni de su cualidad, ni moral ni estética. Funcionar solo puede ser, y no es poco, una conciencia situada acerca de cómo vivir mejor y como morir mejor en estas ruinas nuestras del llamado antropoceno.

  1. Un curso detrás de otro curso: la órbita y la trayectoria  

Habría poco desacuerdo entre todas las facciones imaginables de las prácticas arquitectónicas avanzadas en considerar que el dato común a todas ellas es la necesidad/obligación de trabajar en las situaciones existentes, provocando en ellas movilizaciones de la masa crítica de las distintas materialidades inherentes a esa situación.  Más complicado sería poner de acuerdo a los líderes de esas facciones en donde empieza y hasta donde alcanza esa condición de lo existente: si es algo que tiene que ver con el hecho arquitectónico en sí, por amplia y variada que sea la consideración de lo arquitectónico, o si por el contrario lo existente es un contexto material de distintos universos y materias en el que la arquitectura es una parte  que debe entrar siempre en combinación simbiótica con el resto. La primera posición por supuesto habla de una redefinición de la disciplina, incluso de una redefinición a fondo de la misma. Pero situando siempre esa reinterpretación del material arquitectónico en un final en el que la practica arquitectónica prevalece sobre todas las otras. Por el contrario, la consideración de que ese afuera extra-arquitectónico existe, y que es parte inherente de la situación, convierte el quehacer arquitectonico( Ester Gisber 2019)  en algo no disciplinar en sentido estricto que obliga a una reconsideración circular continua de los compromisos políticos/culturales de  ese quehacer. Es esta consideración de la ética/estética extendida fuera de ella misma la que puede convertir la arquitectura en un testigo activo obligado  a atender  algo más que la  propia disciplina. Y es esta posición la que pregunta si ese quehacer académico de pensar -enseñar -editar no ha quedado ya definitivamente marcado por esa necesidad de replantear el origen de las materias con las que la arquitectura piensa la arquitectura.

El curso al que me refiero, y que trato de editar ahora, se situó en esa tesitura. Estos fueron los dos registros que nos permitieron transformar esos lugares aparentemente tranquilos e inocuos de Sídney en contextos situados, alineados con las controversias que operaban en ellos. En primer lugar, desplegamos sobre esos  lugares y situaciones específicas de Sídney una práctica arquitectónica aumentada por una conciencia ecológica profunda: la arquitectura como una tecnologías para la producción de conciencias. En segundo lugar, abriendo y ampliando una conversación que replanteara y reconfigurara de nuevo las competencias y atribuciones de todos los jugadores, alumnos y profesores incluidos, yo incluido, arquitectura y UTS incluida, de esa nueva situación.

Todos estos trabajos, __ PARLIME (a.n.) OF COUNTERFAI/COUNTERMETA by Simona Gobran and  Dan Edwards; IMMMATURELY DROWING IN CONSUMTIO by Matthew Khouri ;  The WAA line by Thomas Woodhead; HIDDEN ROOTS by Jeannette Ceza and Jose Gerardo;  HYPER EROT(E)COLOGY by Jessica Gament; VESSEL by Wanding Zhao and Bao Yahun; Disappearing Water by Zhifey Yao;  FEMALE CURRENT SEA  by Ella Farley and Genevieve Taylor ; COM-POST-HUMAN by Frederico Reis and Sammy Nazam; PARASITES BY Simal Tekin and  Tina Kordrostami ; THE FUTURES BEGIN IN COCKATOO ISLAND  by Matthew Han and Yin Jiyang. ___buscaban que la arquitectura desvelara la condición ecosistémica que existía en esos lugares, en los mundos a los que hacían referencia.  El proyecto de Matt Khouri recopila la totalidad de los argumentos punitivos en forma de advertencias o prohibiciones de la UTS, y en base a nuestra propia experiencia como  curso,  en nuestra nomádica búsqueda de espacio de trabajo,  demostraba  hasta qué punto las prácticas materiales construidas eran un fiel reflejo del espacio político que estas prohibiciones construían; el proyecto de Tom Woodhead  nos acercaba el futuro a partir de un desesperado/esperanzado picnic de  bacterias propias y de otras entidades precarias,  para el día después del fin del mundo;  el humus del proyecto entre la vida y la muerte, la granja y el cementerio,  de Fred y Sammy escenificaba cuánto de nosotros mismos, y de la arquitectura que nos pertenece, es anterior a la idea de humanidad y a la de antropos, demostrado lo viva que es la historia de la tierra, más allá de animales, desechos, gente, agua o vegetales; el parlamento Dan y Simona   era la parábola de nuestra controvertida, polisémica, compleja y surrealista relación con los animales: nos alimentamos de ellos, y los convertimos en nuestras mascotas, demostrando hasta qué punto la arquitectura es también un relato sobre la biosociabilidad y sobre la tecnociencia ; el encuentro entre raíces e infraestructuras de José Gerardo  y Jeanette Cesa   nos obliga a asumir las consecuencias que tiene el  admitir  el binomio  naturalezacultura  como una construcción de referencia para pensar la arquitectura ; LOS BOWBIRDS de Jess nos sitúan en la tesitura de qué hacer para poder ser parientes de esos pájaros y  entender la domesticación como un proceso de cohabitaciones simétricas entre las partes; VESSEL  desmonta de un modo implacable la falacia construida como epígono de los sostenible del Central Park Building reivindicando como la ecología es el argumento clave para vivir la arquitectura en su condición de materia viva; DISSAPERING WTER  se acercaba desde el amor y la rabia, desde la ecología misma,  a los negocios en torno a la industria del algodón como un agente capital causante de nuestro mundo dañado; PARASITES BY Simal Tekin and  Tina Kordrostami tratan de construir una figura arquitectónica dentro de la cual vivir con los insectos pueda elaborar un espacio en el que el signo y la carne, el relato y el hecho que los atiende,  sea un acontecimiento contradictorio, incómodo, discordante, pero que forma parte de la arquitectura que nos pertenece; FEMALE CURRENT SEA  by Ella Farley and Genevieve Taylor es una fabulación feminista que rinde cuentas de aquellos lugares en Sídney que pueden modelar otros parentescos desde la compleja condición arquitectónica de lo femenino en la ciudad y el paisaje;  y finalmente,  by Matthew Han and Yin Jiyang,  explora cuanto THE FUTURES BEGIN IN COCKATOO ISLAND  el trinomio historia-ciencia- arte puede ser un elemento constitutivo de muchos realidades que desde un punto de vista neoliberal no encuentran salida.

Este trabajo de edición nos permite ahora generar una documentación desde la que sentir que una cierta respons-habilidad ( D. Haraway 2018).  La Condición Afirmativa de la Precariedad Cultural, la arquitectura in-dependiente, o la arquitectura  que nos pertenece, (definiciones contenidas en el libro Arquitectura IN-Dependiente Jose M. Torres 2019) fueron el arranque, sin lealtades preconcebidas, de estas reflexiones conspirativas, A partir de ahí se construyó el patrón y el ensamblaje con el que ahora esos enunciados se han expandido y concretado, para enfrentarse a un devenir en el que la arquitectura logre sacarnos, nunca mejor dicho, de nuestras casillas. Arquitectura como materia viva; arquitectura parte de los feminismos especulativos; arquitecturas refugios en las ruinas; arquitecturas como parte de las fabulaciones ecológicas necesarias; arquitecturas como activismos para contextos situados antiheroicos y antimonumentales, y finalmente arquitecturas situadas en los dominios  arte-ciencia de las prácticas de los cuidados, son las seis partes de una creatividad  alternativa. Ellas definieron los trabajos, y definen ahora los hilos discursivos de esta edición. Estas condiciones definen los valores de la afirmatividad de una arquitectura cuyo lujo y cuya entidad es la precariedad   como cultura, y como forma de oposición a la opulencia del neoliberalismo en curso.

Un curso de materias y cuerpos actuando como un compost de ficciones ecológicas con entidad ecosistémica, sumándose a muchos otros cursos, actuando del mismo modo, creando el cuerpo institucional. ¿Pueden ser esas realidadesficcionadas que son los cursos los agentes que construyan túneles y corredores dentro de ese cuerpo para asegurar la depuración ecológica de la institución? ¿Pueden ser esos túneles/trayectorias trazados entre ellos, las líneas de fuerza disidentes necesarias para movilizar sin prejuicios de edad, raza y sexo, mediante el “activismo arte-ciencia” tout court, la idea de que el conocimiento contemporáneo entre partes es siempre interescarlar,  transversal,  y en el que los orígenes y los finales deben coincidir y transformarse. ¿Con quién pensar estas preguntas? I. Stengers mantiene que las decisiones deben tener lugar en presencia de quienes cargarán con las consecuencias: este es para ella el significado profundo de la cosmopolitita. Si lo que me propongo es darles a ellos voz futura, y ¿qué otra cosa sino eso es la docencia?, tendré que contar con ellos. El curso nos convirtió en sujetos experimentales de nosotros mismos, bichos enlazando mundos haciendo los presentes y los futuros más posibles. Queremos intervenir en la cadena de transmisiones que se produce en el ecosistema que nos alberga: 1. institución>> 2. arquitectura>> 3. profesores (distintas edades, distintas experiencias, distintas dedicaciones)>> 4. alumnos. Dejo ahora fuera de este escrito las implicaciones sobre la Institución, aunque bastaría revisar a fondo el crítico proyecto de Matthew Khouri para entender la amplitud política del tema institucional. Voy a centrarme ahora solo de esos cuerpos que se enfrentan diariamente en acciones de aprendizaje y de docencia. Por un lado los alumnos, sujetos de procedencia diversa, ciudadanos de pleno derecho, ambiguamente perdidos durante cinco años, eslabones muy débiles y futuros agentes de una actividad que es una de las prácticas más despiadadas del neoliberalismo.  Del otro lado unos profesores que, en torno a 30 años, han recalado en la Universidad por muy diversas razones, económicas, culturales,  o curriculares,  todos ellos equiparados en la  extrema precariedad de sus contratos. Son personas  sumamente preparadas para empezar a distribuir argumentos arquitectónicos de gran potencia y que imparten  docencia desde la extrema inteligencia y entrega con la que realizan sus trabajos. Y en otro sitio, quien escribe y desarrolla ahora esta edición, a 17.674 kms de distancia, contento de haber acuñado allí un concepto que acompañará a este escrito: el profesor como una matrona: el/la que ayuda a que algo nazca, la que ayuda a la respiración, a crear el ritmo, a limpiar el fluido, a sostener la cabeza, la que inspira confianza. Nunca había sido tan radical, tan intensa y explicita, cultural y políticamente expuesta, esta diferencia entre el profesor que proporciona ideología trescientos sesenta y cinco días al año durante cinco años, , y el que “solo” ayuda a que nazca lo ya está construido dentro, para que lo ya está en el interior emerja arquitectónicamente.

Son esos tres cuerpos distintos los que cuestionan de un modo especifico los relatos de la arquitectura moderna, la institución y la academia. En el libro ARQUITECTURA IN_DEPENDIENTE he desarrollado la idea de la capacidad que existe en las escuelas de arquitectura para generar  actividades en las que el cuerpo encuentra vehículos de expresión complementarios a  otros. Es lo que he llamado la sexualizacion del arquitecto y las prácticas arquitectónicas. No lo entendemos como una condición privativa de la arquitectura, pero sí creo que ha existido desde siempre, desde las vanguardias, una gran facilidad para generar parentescos corporales, para movilizar acciones lúdicas y comprometidas con el cuerpo como procedimiento docente. Andrés Jaque y Miguel Mesa desarrollaron en Alicante muchos de sus argumentos políticos en base a prácticas en las que el cabaret era el formato de expresión arquitectónica. Me gusta pensar que es la ambigüedad con la que siempre se han contemplado los estudios de arquitectura entre el arte y la técnica, lo que ha sido aprovechada por buenísimos profesores y buenísimos estudiantes para colarse e indagar futuro en esta condición de ambivalencia, para poder desbaratar desde esa ambigüedad militante la seguridad con la que la parte más arrogante de la institución quiere imponer su patriarcal y obsoleta lectura de la creatividad e innovación.

Es moverse en la certeza de que solo el cuerpo puede salvarnos de la ruina que nosotros mismos hemos producido, y es también la certeza por otro lado dela pertinecia cosmopolitita del grito reciente, cómo te atreves a pensar el futuro, el de la arquitectura, y el de lo otro, sin mí.  

 

  1. Primera parte de la propuesta futura: teoría de las cuatro capas

Schio-li es oriundo de Shanghái. Estudió el High School en Sidney con gran esfuerzo económico por parte de sus padres. Se encontró matriculándose en arquitectura sin un especial convencimiento, y en esa ambigüedad se encuentra inmerso de momento. Es una situación que no le preocupa especialmente. Le fascina el mundo de las sexshops. Tanto como el buceo submarino. Todos sus ahorros los invierte en hacer buceo submarino en la Gran Barrera de Coral. Cuando entra en un sexshop siente estar buceando. Los colores de los dispositivos eróticos, las formas de los dildos, las texturas suaves de los vibradores, le parecen reproducciones del mundo submarino por el que sufre su pérdida. La ambigüedad de su vida en este momento coincide con su imagen perdida y deambulante en la escuela de arquitectura. Tiinna Torner ha soñado desde siempre con ser alpinista. Le fascina esa sensación de plenitud en el riesgo, de extrema soledad en sus aventuras de escalada. Y le fascina el mundo material que da forma a esos objetos. Su casa está llena de catálogos de las herramientas necesarias, y ella los lee, observa y los dibuja de nuevo como quien ve y habita pequeñas construcciones. Nunca se ha atrevido a introducirlos en sus proyectos. Sospecha el rechazo hacia ellos porque no son parte de la familia de los ilustres a la que hacen referencia en la Escuela. Pero le gusta vivir con pasión esta relación oculta de materialidades y de mundos que abren nuevas perspectivas a la idea del habitar. Mattiew  Cesa está fascinado con el mundo material relacionado con la puesta en escena del cuidado corporal y la belleza: las peluquerías, los salones de manicura, los espacios de  masajes, spas o saunas de masajes. Su padre es arquitecto y él decidió atender su sugerencia de estudiar arquitectura.  No sabe a qué se dedicará. De momento es feliz en esta doble militancia en medio de bellezas tan diversas y, aparentemente, contradictorias. Pero él sabe que no lo son. Su habitación es un gran almacén de pelucas, lacas, objetos brillantes, telas especiales y objetos budistas.  Escribe relatos de ficción en los que esos objetos toman vida, son materia viva. Una obsesión se ha apoderado de él: cómo dar forma a la vida material que esos objetos poseen y relacionarlos con sus proyectos de arquitectura. Tres maneras de estar en el mundo, de movilizar conciencias adheridas a prácticas cotidianas específicas alimentadas por aficiones vulgares. Materias reales vinculadas a emociones de sujetos/ciudadanas inmersas en procesos de aprendizaje a las que hay que atender y a las que tenemos que tener presentes sino queremos inventar nuevas historias patriarcales.

Me apilo sobre los unos y sobre los otros. Los segundos sobre los terceros, y ellos sobre mí. Este compostaje docente es ecosistémico, es una pasta tentacular, un bicho en sí mismo, lleno de deseos, pasiones, historias, argumentos y posicionamientos insólitos, mágicos, indefinibles. Todo tiene ahí lugar:  el desconcierto, la incertidumbre, el amor a lo desconocido y el temor a lo desconocido, la desesperación y el llanto, el dolor, el nomadismo, el tedio, la infección, el parlamento y la negociación, la creatividad y el sueño. Todo está actuando en esa docencia que se supone lleva a la arquitectura y que en realidad es ya materia de arquitectura:  ese compost vital, físico y argumental, sobre el que este texto actúa e incide. Y ese compost ni es blanco ni es neutro, ni es una trilogía de agentes inmaculados. Los agentes han traído consigo la calle, el mundo entero: es negro, tiene hormigas, allí llueve, y está hecho de briznas y de tierra, de fluido y argumento. Este texto trata de proponer cómo ese compost puede movilizar las tres partes que lo componen para actuar como un agente vivo capaz de seleccionar ideas que hagan pensar ideas, materias que hagan pensar materias o pensamientos arquitectónicos que hagan pensar nuevas arquitecturas.

 

Capa aA: de los sujetos /ciudadanas.  Realidad personal (única)>=>afición (especifica): deseo:  juego (fuertemente imbricados en su personalidad>> conciencia atenta del sujeto>>  <<

Mattew Cesa, Tiina Toorner y Schio-li  son en sí mismos tres ejemplos de realidadesficcionadas localizadas entre esos sujetos/ciudadanas que deambulan por cualquier aula, que atienden sugerencias educativas, que siguen los cursos, que ven pasar los años, que aprueban con buenas notas y que terminan una carrera.  Este escrito está dirigido a ellas y ellos. Es un escrito tentáculo, pulpo y arácnido, un bicho-escrito, dispuesto a explicar lo cerca que están esos mundos, que para ellos y ellas parecen opuestos, de la arquitectura que sitúa en su centro la afirmación de la precariedad cultural. Este escrito es una formula integral entre realidades y realidades, que va de infinito a cero y de cero a  lo desconocido. Una formula integral que trata de darle forma a la importancia que tienen las materias que pensamos para poder pensar otras materias. La arquitectura. Este escrito está dirigido para explicarles a todos y todas los Mattew Cesa, Tiina Toorner y Schio-li del mundo, que la realidad arquitectónica que más nos interesa es la suya:  aquella que puede hacerles felices a ellos y a la tierra. A aquella que es capaz de producir una condición emancipatoria, libertaria y revolucionaria de la docencia:  la que es capaz de atender las condiciones ambiguas, peludas, informes y desconocidas para poder establecer parentescos entre las montañas, los salones de belleza, los dildos sexuales, la degradada barrera de coral y la arquitectura.

Capa Bb. Pequeño manifiesto vibrante para los profesores

Y este escrito esta también dirigido a esos profesores colaboradores. Está escrito para decirles que no se arruguen ni se crezcan, y que se sientan cercanos de los ambiguamente perdidos sujetos/ciudadanas que empiezan y no de las instituciones que les pagan. Sobre todo, de la institución académica arquitectónica. Que se sientan bichos entre bichos, parte de ese compostaje, húmedo, caliente, vivo, alarmantemente provocativo. Es un juego. Es un fuego. Y que, en lugar de apagarlo con las herramientas de la historia, lo aviven aún más con el calor de sus cuerpos en conflicto. Alcanzar materialidades por la capacidad de sexualizar acciones docentes frente a magisterios basado en la autoridad. Poneos de su lado, siempre. Aunque se equivoquen ellos y ellas siempre, como dijo el poeta del verso y del poema, siempre tienen razón. Exigíos moveros en esa órbita que relaciona tan estrechamente materia y deseo. Dejaros sexualizar por la cercanía de los cuerpos y sus experimentos materiales y convertid esta cercanía en materia de transformación de sus/vuestras subjetividades arquitectónicas.  Moveos como ellas y ellos, no como los patriarcas. Contornearos en la risa de las maquetas insólitas, descaradas, insospechadas, desconocidas; moveos con tanta pasión que ellos vean perladas vuestra frente con gotas de sudor rosa; convencedles de que son bichos capaces de germinar en la tierra más baldía. Demostradles que sois del mismo compost que ellos. Evitadles el sufrimiento y cread un alboroto infinito en la docencia.

Capa Cc. ¿Qué hace un catedrático? Integral para la continuación de la búsqueda de los derechos de la arquitectura     

Y claro, este escrito está dirigido a mí también. Para recordarme constantemente que ellos dicen reforma y yo digo, vía Paul B. Preciado, revolución. Que ellos dicen opulencia de una historia y yo digo, afirmativamente, precariedad cultural. Que ellos dicen arquitectura y que yo digo arquitecturamateriaviva.

Capa Dd. En el cruce

Es el cruce. Instalar la arquitectura en las políticas de cruce. La muerte de la Barrera de coral es la otra cara de la moneda de la progresiva desaparición de las culturas aborígenes o de las desigualdades sociales que vive ese pueblo. Ya no basta reinstalarse en las nuevas formas de confort que la arquitectura propone en su huida a nuevos territorios culturales. Ya no es suficiente, para construir imágenes de esos mundos posibles, apelar a la nueva escalaridad, ni aceptar una representación arquitectónica de lo social desde la tecnología.  Es una época propicia para que también la arquitectura se movilice desde las prácticas de cruce. Aún no sabemos que queremos decir cuando lo decimos. Pero siempre hemos actuando primero, y pensado después. No vamos a cambiar ahora. El compostaje es el cruce hecho de palabras. De palabras bicho que solo en ese calor pueden ser futuro. De acciones-bicho, de acciones tentaculares, produciendo parentescos entre/con otros bichos buscando una respuesta a cómo la arquitectura puede ayudar a vivir mejor, a morir mejor.

 

 

 

  1. Segunda parte, y definitiva, de la propuesta futura: sobre la simetría de los procesos

Recorrido A. Figuraciones. Desde el conocimiento “inexperto· de las pasiones y deseos, a los enunciados culturales de la C.A. de la P.C.

En un momento de la película El silencio de los corderos, el intenso y ambivalente Hannibal Lecter ( Anthony Hopkins) le dice  a la inspectora Clarice Starling( Jodie Foster) que si quiere encontrar al asesino en serie que busca tiene que indagar en sus orígenes. Es allí donde se construyen los parámetros esenciales de la codicia o la inteligencia, la envidia o el deseo. Los orígenes están llenos de vida real. Ni la calle es un lienzo en blanco, ni la UTS es un lienzo inmaculado, ni los estudiantes que deciden estudiar arquitectura son un cuerpo en el que grabar una historia que durará cinco años. Son un cuerpo que debe poder negociar qué y cómo aprender lo que se le enseña: él tiene que poder entender. Este pensar-con, vivir-con o trabajar-con es el abc de la condición multiespecie. Y no debería haber criterio disciplinar o de autoridad que cuestione este argumento, ni que esté por encima de él.

Los estudiantes y sus pulsiones sexuales, sus mascotas, sus aficiones o sus hobbies son necesariamente el origen de un argumento discursivo entre partes implicadas en una docencia. Ese es el material que ellos aportan, los documentos de un paisaje personal que debe ser completado, complejizado para dar visibilidad a argumentos ocultos que en principio él desconoce.  Los castillos de arena son juegos de construcción efímera, los salones de belleza espacios de placer, las mascotas conllevan argumentos de vida alternativa y rozan la ética de los cuidados, la sexualidad es un dispositivo político, la música es un argumento con múltiples interacciones entre el placer y e mercado, la cotidianeidad domestica está llena de aristas cognitivas, la basura es parte de la vida en la que estamos inmersos. Cada uno de estos campos de trabajo ha sido vivido y experimentado por los estudiantes de un modo más o menos consciente: ellos son ya ciudadanos que viven-con, piensan-con las derivas económicas y espaciales de la música, la implicación social de la gastronomía y la comida, la entidad material de los salones de belleza, la potencia política de la condición doméstica, o las implicaciones en el nuevo urbanismo de las redes sociales. Es desde ahí desde donde es posible construir una conciencia de trasformación hacia lo arquitectónico:  esos contextos son potencialmente herramientas para la trasformación arquitectónica de la subjetividad.  Y es desde la exploración de estas proximidades inherentes a ellos y ellas lo que realmente puede permitir transformar cada sujeto-lleno-de-matices-de-colores  en sujetos-arquitectónicos-llenos-de-matices-de-colores-políticos-y-culturales necesarios.  En Rumble Fish, la maravillosa película de Coppola, Matt Dillon le pregunta a su admirado hermano: ¿cómo ve el mundo un daltónico? Un soberbio Mickey Rourke le contesta: como en un televisor en blanco y negro con el volumen bajo. Nada más lejos de la realidad que pensar que esos sujetos que acceden al mundo de la arquitectura son ese tipo de televisor al que la arquitectura va a dar prestancia, color y sonido. Ellos y ellas ya son potentes dispositivos tecnológicos llenos de vida propia, dispuestos a ser re-activados en nuevas direcciones por la arquitectura, dispuesto por tanto a convertir su experiencia, hobbies o pasiones en tecnologías específicas de producción de conciencia. Y la conciencia arquitectónica es una subespecie de esa conciencia política, una contradicción, inicialmente secundaria, que debe en esos cinco años transformarse en contradicción principal. Es esta condición figurativa y localizada de la experiencia la que permite establecer los vínculos entre lo que es una realidad y lo que hemos llamado realidadficcionada. No se trata de adquirir un dominio abstracto del espacio, la luz, la forma, lo sublime o lo arquitectónico en sí, sino construir entidades materialesreales que importan en el mundo real que aporta quien decide estudiar arquitectura.

La arquitectura ya no está en las pantallas del ordenador. Esta es una afirmación que puede ser leída de muchas maneras. Es, por ejemplo, un argumento acerca de cómo modificar los espacios de trabajo para albergar nuevos prototipos y nuevas materialidades que le hagan sitio a estas realidades. El proceso de negociación colectiva por el cual se pasa de una escuela a la otra, de una escuela-pantalla especializada, a una escuela simpoiética, ( simpoiesis es una palabra  apropiada para los sistemas históricos complejos, dinámicos, receptivos, situados.  (D, Haraway ,) puede que sea una de las operaciones arquitectónicas pendientes más interesante y atractivas de la docencia arquitectónica. Es la búsqueda de simetría entre el lugar agente que los produce y lo que allí se produce. Los “experimentos materiales” no son elucubraciones puntuales temporalmente fijadas en un proceso que debe acabar más tarde haciendo objetos esperados, “serios”, objetos “edificios”. El proyecto de Mattew KHuori , entre los resultados de curso es un buen  ejemplo de un profundo trabajo crítico sobre las perturbaciones físicas y emocionales que conlleva la institución y sus constricciones espaciales.

Todos estos experimentos materiales deben ser procesados como entidades políticas que cuestionan las formas de la inteligencia y de la experiencia arquitectónica normalizada. Y la propuesta que deriva de ellos es la de unos cursos que desde el minuto cero asumen  la potencia evocadora de unos contenidos y unos  formatos que manifiestan su explicita atención a la historia de la calle y a sus habitantes, humanos y no humanos, en lugar de la atención a la historia de una disciplina.

Recorrido  B. Abstracciones. Desde los contextos situados a las redefiniciones del enunciado del habitar. 

Ishigami (Junya Ishigami)  ha acuñado el término naturalizaciones para referirse a su trabajo. Takk ( Mireia Luzarrga y Alex Muiño) no sé  si tienen un término lingüístico equivalente para referirse al suyo.  Pero uno y otros, desde posiciones bien distintas, horadan en cada proyecto esas materialidades para transformar la materia en un argumento habitable. No importa mucho, incluso nada, la semejanza con las ideas preconcebidas y estratificadas de lo que puede ser un edificio. Es una habitabilidad en la que la materia es un argumento vivo, no solo un vehículo de construcción o transformación. La relación entre esa habitabilidad de la materia y su condición viva introduce a la arquitectura en un mundo relacional con las otras partes vivas. Esta condición de habitabilidad presidió el trabajo del Master Studio citado y fue ella el eje central de la actividad discursivas de los proyectos. Las partes que componen  ese ensamblaje que valora afirmativamente  la precariedad cultural, ( Arquitectura como materia viva; arquitectura  parte de los feminismos especulativos; arquitecturas refugios en las ruinas; arquitecturas como parte de las fabulaciones ecológicas necesarias; arquitecturas como activismos para contextos situados antiheroicos y antimonumentales y finalmente arquitecturas situadas en los dominios  arte-ciencia de las prácticas de los cuidados)  definirían de nuevo la práctica arquitectónica así: Habitarcoexistencia,  Habitabilidadqueer, habitabilidadecológica, habitabilidadcuidados, habitabilidadsimpoitieca,  habitabilidad política, o habitabilidadfeminista: habitabilidad-con, habitar-nosotros-con-ellos.

Los contextos situados estudiados para Sídney permitieron describir un arco de sentido contario al que aquí se propone para los primeros cursos. En el Master, la madurez de los estudiantes, permitió reconocer en esos contextos situados otro tipo de complejidad argumental que facilitó el que la arquitectura pudiera ser pensada desde dentro, desde esas formas de habitabilidad que los propios contextos habían desarrollado. Y desde allí abordar y enlazar con las grandes controversias del momento, las que nos hacen “estar y seguir con el problema”.

Este recorrido simétrico al principio y al final de un ciclo vital, está en la base del programa circular que se plantea para un próximo curso. La edición no ha hecho otra cosa que facilitar el encuentro entre el principio y el final de un ciclo. La edición es un trabajo que deberíamos realizar permanentemente. Al final, estar en la universidad no es sino una forma muy precisa de hacer política, y todo programa político está necesitado de esa continua revisión. Político en un sentido muy concreto: si este escrito anuncia la proyección emancipatoria como un argumento central de la docencia arquitectónica, es la edición de lo sucedido donde ésta adquiere una dimensión de historia común académica, construida desde la respons-habilidad colectiva a una situación de ruina, en la que la arquitectura ocupa una responsabilidad central.

  1. Vivir en la nomádica globalidad docente

¿Qué universidad se vislumbra tras esta propuesta de trabajo? Desde luego una situación de lo más no-institucional: un área de trabajo específica en Londres, un departamento en Alicante, un grupo de profesores en Sidney, un grupo activista en Chile o un profesor en Canadá: centros de investigaciones puntuales, espacios de riesgo y conocimiento construidos por el trasiego de los estudiantes/profesores nómadas, en busca de un conocimiento nómada construyendo una arquitectura nómada. Una escuela que opera en otros registros no-disciplinares y transfronterizos, y que se basa en un trueque internacional de experiencias de alumnos aportando formas de contemporaneidad, salvajes, vibrantes, elocuentes de la vida real, intercambiadas por las elucubraciones teóricas, bizarras y mágicas de unos profesores inmersos y comprometidos con la misma contemporaneidad. Puede que esta forma de vivir en la nomádica globalidad docente sea el único argumento que tendamos para contrarrestar las otras formas de globalidad con las que las políticas neoliberales intentan normalizar todas las prácticas de vida para poder convertirlas en prácticas sometidas, o lo es lo mismo en prácticas de defunción y muerte.

 

 

  1. Ejercicio académico de programación de un curso inicial.

Se esbozan a continuación dos programas de curso que son simétricos en cierta forma: mientras que uno de ellos, apropiado para los primeros cursos, se propone vincular arquitectónicamente las realidades cotidianas aportadas por los estudiantes con los temas centrales del debate contemporáneo, en el curso programado para niveles superiores se busca “comprobar” en contextos situados estos compromisos ecológicos como vehículo para la construcción arquitectónica. En ambos casos, su formulación como programa de curso generan una serie de preguntas que no esperan respuestas graduales y disciplinarmente más complejas en unos que en otros a medida que se asciende en la escala académica. La violencia de la calle y sus proyecciones políticas, la intensidad dramática de la naturaleza, la presencia del cambio climático que hemos provocado o el esplendor de los afectos que la domesticidad contemporánea ha ido construyendo, están ahí, desde el principio, en todos los contextos, cursos, instituciones y cuerpos. Actuar sobre ellos, o desde ellos, desde el principio cambia el sentido de las intervenciones no los contenidos .

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  1. Pautas para desarrollar un curso de Primero, Segundo o Tercero de Bachelor de Arquitectura. Escenario y actores: un profesor coordinador; entre siete y nueve profesores responsables escogidos por el profesor coordinador, y unos 300 alumnos y alumnas de los cursos citados. Lugar: las aulas progresivamente transformadas en pequeños laboratorios de vida.
  2. Para empezar, una serie de reuniones semanales con los profesores escogidos. La preparación del curso o pesar como colectivo. Prestar atención desde el inicio a la futura edición. Construir una coexistencia entre los integrantes del curso capaz de transmitir esa misma coexistencia a los/las alumnas.Cohesionar una conciencia colectiva arquitectónica/ecológica. No hay lamento y si una denuncia: al menos la que conlleva volver a replantear las cosas para mostrar todos los argumentos ocultos que han permitido que llegáramos a la situación actual. Propuesta: buena parte de esos profesores serían escogido entre los alumnos del Master Studio 2019 _Jose M. Torres Nadal: es una forma de continuidad y  dar consistencia a lo ya hecho anteriormente. Las reuniones semanales, fuera y dentro del contexto académico. La condición festiva y lúdica del curso o cómo desdramatizar las cosas para provocar un alboroto docente.
  3. Cada profesor escogerá un dominio de trabajo específicos, localizado, contextualizado a la vida real, de los que se describen a continuación. Estos mundos cognitivos , figurativos y reconocibles, permitirán a los alumnos trazar vínculos entre esos mundos y sus habilidades, intereses o pasiones, y reconocer por lo tanto en ellos el espacio de afinidad en el que trabajar. Se listan aquí algunos de ellos y sus potencialidades. Cada profesor tutor escogerá y será responsable de uno de ellos. Podrán proponerse otros distintos si colectivamente se aceptan como alternativos y con cualidades similares.
  4. Dominios-mundos cognitivos. Se verá que aquí no se especifican los grandes temas de discusión, los temas de paso obligado para una actividad arquitectónica comprometida. Ni el cambio climático, ni la condición nómada del trabajo contemporáneo, ni la adscripción a una arquitectura queer, ni la complejidad de una adscripción feminista de la cultura arquitectónica, ni la tras-materialidad, ni la entidad naturaleza/cultura….son argumentos de partida. Cosa que si ocurrirá en el programa de Master. Lo que se trata aquí es de aprender a desarrollar una entidad arquitectónica a partir de analizar la complejidad de los agentes, visibles e invisibles, en una situación familiar, querida, deseada y conocida para ellos. Sera el acompañamiento diario de los profesores en las correcciones el encargado de ir demostrando cuánto todas las controversias que atraviesan esas realizaciones arquitectónicas están marcadas por las grandes turbulencias de nuestro tiempo, y cómo sin un posicionamiento político la respuesta será siempre una respuesta decadente.

4.1 JUEGOS Los más diversos tipos de juegos, desde los castillos en la arena, pasando por los juegos de salón, como los juguetes eróticos…. tienen unas cualidades materiales, espaciales e instrumentales muy peculiares que ocultan trasfondos económicos, políticos o culturales ante los cuales la arquitectura no puede ser ni inocua ni ingenua….Es ya mucha la literatura ( M. Mesa, Alicante 2016-2019) que muestra la capacidad estos dominios de trabajo para inducir arquitectónicamente reflexiones extendidas a otros compromisos.

4.2 CELEBRACIONES. La variada gama de acontecimientos públicos relacionados con   rituales, antiguos o contemporáneos, los actos festivos, bodas, los festivales de música, onomásticas, conmemoraciones o exposiciones son un punto de partida muy importante para la celebración arquitectónica. Esa arquitectura efímera que a veces deviene en permanente ha dado pie a una investigación formal y material extraordinariamente novedosa que debe ser continuada.

4.3 ALIMENTACIÓN. La comida mueve registros extremos.  Los argumentos más sofisticados coexisten con las situaciones más perversas. Además de explicitar abiertamente las controversias campo-ciudad y las implicaciones de los cultivos en el calentamiento global. Estrellas Michelin y hambruna parecen obligadas a coexistir. Los vectores que atraviesan esa cadena son instancias espaciales que inevitablemente deben ser repensados: Food trucks, granjas, restaurantes, mataderos, supermercados y mercados …..son espacios  marcados por la arquitectura y susceptibles de ser re-pensados ampliamente desde experiencia cotidianas.

4.4 TURISMO. El turismo es el gran devastador de una naturaleza cada vez más deteriorada. Y una fuente de ingresos y de empleo astronómica.  Los movimientos turísticos en busca de lo novedoso, el placer o el descanso son equivalentes a los movimientos migratorios en busca de trabajo. Australia es un país de emigrantes y turistas, aborígenes, un territorio construido sobre la esclavitud. Una de las posibilidades de trabajo es repensar la vida del paisaje a través del turismo, y atender las condiciones turísticas desde unas prácticas arquitectónicas alternativas.

4.5 ANIMALES Y PLANTAS. Para unos las mascotas son una nueva forma de esclavitud, para otros un vector imprescindible para el reconocimiento de la biología como un registro de la otredad , de la condición multiespecie, y el paso obligado para pensarnos con los otros. Y siempre es un tema que habla de los afectos ¿Cómo podemos dialogar con ellos?¿cómo podemos construir mundos paralelos que atiendan arquitectónicamente las políticas especistas?

4.6 INDIGENISMO Y ARLTERNATIVAS NATURALES . No podemos ser los mayordomos ni los administradores cultos de las controversias que rodean el mundo aborigen. El derecho a hablar de estas cuestiones es un derecho imprescindible para ser fieles al origen y al problema. Para ayudar a construir un legado.  Sídney es una oportunidad de desplegar estas controversias y proponer espacios de celebración. La idea aborigen de que la tierra es un lugar en la que, por ser ella misma un monumento, no necesita de nuevas construcciones no está alejada de las ideas acerca de trabajar en el contexto de la condición afirmativa de la precariedad cultural

4.7 VIDA DOMESTICA COTIDIANA salones belleza; academias de bailes; lavanderías; locutorios; bancos;; take away , guarderías… son lugares de paso habituales de los quehaceres cotidianos.  todos hemos establecido en esos lugares especiales condiciones de empatía, de afinidad o de rechazo, de amor o de desconcierto. La propuesta no es rediseñar en sí estos espacios. La propuesta es la de aprender a través de sus entidades materiales a explicitar nuevos acontecimientos espaciales que redefinan y extiendan el significado de habitar.

Todos estos ejemplos son contextos situados de los que partir. Todos ellos construyen un parlamento de materiales, documentos, opiniones, escritos, dibujos, videos que compondrán una nueva escenografía arquitectónica en el que los alumnos se irán progresivamente sumergiendo. Ellos son a la vez formato y contenido, no hace falta saber dibujar para representar estos problemas e incidir en ellos. Nuevos formatos y nuevos contenidos construyen parlamento donde  negociar los contenidos y  los procedimientos. Los profesores dirigirán la investigación asignando a cada estudiante un proyecto determinado, dentro del dominio-mundo escogido, de modo que la secuencia documentar, medir, dibujar, construir, narrar, ayude a construir las realidadesficcionadas finales: la arquitectura convertida en vehículo de expresión de placeres y deseos para un mundo distinto.

 

 

  1. Ejercicio académico de programación de un curso final

El programa para un curso de Master no diferiría esencialmente del elaborado para el curso de Studio Master de 2019, y cuyos resultados han sido explicitados en este escrito. La aparición de la figura de la edición, aporta algún nuevo material. Por ejemplo, la consideración de que los proyectos resultantes en los cursos superiores tienen la condición añadida de configurar más explícitamente la cultura de la escuela.  Y esa cultura de la escuela es la que da sentido real al objetivo de redefinir el concepto de innovación y creatividad .