JURY PARA UNA ARQUITECTURA IN-DEPENDIENTE

Jurys para estudiantes activistas y profesores ejerciendo el papel de matronas.

Los jurys ( critics)  es el sistema  que se ha  instaurado en las Escuelas de Arquitectura como el procedimiento de evaluación tanto de las agendas docentes como de las producciones arquitectónicas que proceden de esos  cursos. Estos encuentros periódicos entre profesionales, cuyo origen fue el compartir lo que se enseñaba en el amigable mundo de los clubs ingleses en los que se enseñaba arquitectura, han creado un “mundo crítico”, que aparece en los finales de semestre o de curso, que rueda de una universidad a otra, ha acabado por ser  cada vez más autocomplaciente y endogámico. Son encuentros que parecen estar necesitados de encontrar un nuevo formato que dé respuesta a las aspiraciones más complejas que hoy plantea la universidad. la educación en general y la enseñanza de la arquitectura en particular. Este texto explora una de sus posibilidades de cambio, estableciendo un vínculo entre 1._ la propuesta arquitectónica que lo origina, LA CONDICION AFIRMATIVA DE LA PRECARIEDAD CULTURAL (Master Studio UTS Primer Semestre 2019. Profesor Jose M, Torres Nadal con la asistencia de Maribel Cano) y  2._ un nuevo formato basado entender el papel del estudiante en tanto que activista ciudadano, activista profesional/arquitectónico y activista afectivo, y el del profesor como el de una matrona que lo “único “ que hace es ayudar a dar a luz a lo que ya existe.

La educación y el aprendizaje de la arquitectura como activismo político. Por un nuevo formato de evaluación de las agendas arquitectónicas educativas. De cómo y por qué debemos incluir en los futuros jury a políticos, profesionales de la arquitectura o de otras materias, o simplemente a nuestras amigas y amigos, o a nuestros amantes ocasionales.

¿Cómo redefinir el concepto de evaluación para lo que enseñamos actualmente en las escuelas de arquitectura? ¿Delante de quien nos convertimos en agentes radicales, a quien tratamos de interpelar y por tanto de convertir en testigo de lo que hemos hecho y de lo que nos hemos atrevido a pensar? ¿Cómo lograr que lo que hacemos adquiera consistencia y adquiera legitimidad más allá de las paredes de la escuela?

Hagamos un supuesto de políticaficción, imaginemos que el curso ha sido un experimento que ha demostrado su capacidad para hablar arquitectónicamente, políticamente, de las desigualdades sociales, del cambio climático o de la arquitectura queer. Si fuera así habría que celebrarlo y disfrutar de ello. Pero sobretodo habría que comunicarlo. Valdría la pena activar el mecanismo de trasmisión, iniciar comunicación para establecer que lo que hacemos y lo que decimos no es un asunto privado, es un continuum político.  En nuestro curso le hemos pedido a la materia que actúe como conector entre especies, y con otras materias. Hemos colocado la materia por delante de la ideología: las manos y el cuerpo por delante de las ideas. Hemos sido suaves al acariciarla, y la hemos mostrado desde la complicidad que hace fácil lo difícil, que acoge lo desconocido,…….hemos construido una familiaridad, hemos hecho cuerpo, hemos aceptado su jugosidad. Pero sobretodo hemos reconocido en su vulnerabilidad y en su fragilidad nuestras múltiples vulnerabilidades y nuestra inmensa fragilidad.

El curso que hemos hecho es parte de la serie de curso de tantos profesoras y profesores que buscan no ser un capricho arquitectónico más, ni otra veleidad intelectual en torno a un argumento arquitectónico.  Lo que hemos hecho es un acto de activismo político profesional. El tiempo que le hemos dedicado a la aparición de esa materia, el tiempo que los unos y las otras le han dedicado a pensarla y a construirla, o nosotros, Maribel y yo a jugar a ser matronas, a facilitar su llegada, merece un final que corrobore que ese experimento, para muchos más que para nosotros mismos, ha valido la pena. Siempre vale la pena ver aparecer esos nuevos” bichos”, no sabemos aún sus nombres, pero si su inquebrantable condición de ser profundamente arquitectónicos y profundamente in-dependientes. De ahí que deseemos compartir lo que ha sucedido en un múltiple y complejo conglomerado de agentes frente a la vieja imagen de solo arquitectos juzgando solo arquitectura.

Y esto es así porque en el curso hemos actuado como mucho más que simplemente alumnos atentos y profesores más menos comprometidos. Unos y otros hemos sido, con esos “bichos” de la mano, con las entidades a las que representan, ciudadanos activando la arquitectura como un dispositivo de crecimiento y madurez política. Nosotros por un lado y la materia que hemos construido por otro, han activado relaciones en  la construcción naturalezacultura que deben ser evaluadas como documentos políticos por profesionales de la política. Y si queremos que estén presentes nuestros familiares, nuestros amigos y amigas, incluso aquellos y aquellas que desconocemos, si queremos que ellas y ellos discutan y nos interroguen, es porque queremos compartir y dar consistencia a los afectos que pide la nueva materia. Y establecer con ellos las bases de una coexistencia afectiva desde lo arquitectónico, nuevas formas de relación basadas en la risa, el goce, el humor y la ironía. Y por supuesto, porque hemos crecido intelectualmente, arquitectónicamente, con esta materia, con esas ideas y en esas construcciones, es también a la comunidad de educadores y profesionales de la arquitectura a los que les corresponde discutir con nosotros cuánto hay de nuevo o de repetitivo, de singular, o de aceptable en lo que ha sucedido en el curso. Cuanto hemos triunfado o cuanto hemos fracasado en el intento. Si a los otros correspondía evaluar la entidad política o afectiva, es a esta comunidad a la que le corresponde evaluar qué tipo de madurez profesional nueva está tomando cuerpo, qué nuevo tipo de responsabilidad intelectual y ética hay implicada en ella.

Sustituir el juicio por la conversación. Tenemos que montar una conversacion colectiva, con diferentes perosnas y no solo con cademicos o profesionales sobre nuestras prácticas docentes y los resultados de nuestros cursos, en lugar de emitir juicios sobre lo que está bion o no, lo que es feo o lo que es bello, lo que funciona o lo que no funciona.    

Por eso no queremos mas jurys cronometrados de diez minutos. Queremos hablar horas y horas de lo que pensamos y hemos hecho, explicar a los niños el por qué también la arquitectura ha dejado de tener sexo, o por qué, aunque no sepamos ponerle nombre, por singular o por nuevo, esos extraños objetos no solo son arquitectura, sino que son, precisamente,  la arquitectura que nos pertenece. Un jury largo disfrutando por igual de explicaciones pausadas y repetidas, de risas y de argumentos difíciles, con vecinos ignorantes y con  profesores de alto nivel también la mar de ignorantes, con  amantes y familiares. Todos y todas tiene algo que decir.  Todas deben formar de la nueva pasión, del nuevo humor y la nueva ironía con la que esa materia se comunica con el mundo.

 

DIA 20 DE JUNIO. JURY FINAL MASTER STUDIO:::::::::10AM- 7PM. DIVERSAS LOCALIZACIONES EN EL EDIFICIO 06 UTS ::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

Jurado profesional:   Cada alumno puede invitar a quien quiera. Él o ella deberá atenderlo y pasearlo por las distintas intervenciones. El equipo de profesores propondrá así mismo un jurado de tres personas aunque en todo momento se atenderá a todo el que solicite explicaciones.

JOSE MARIA TORRES NADAL_ con la colaboración de MARIBEL CANO