carta abierta a Martha Thorne Y Edgar Gonzalez a propósito del concurso de arquitectura Renazca

La verdad es que  yo creía que entre toda la literatura sobre estudios postcoloniales que ha circulado últimamente;  toda la literatura y acciones que se han sucedido en torno al concepto de experiencia arquitectónica frente a la idea de proyecto; lo mucho que se ha escrito sobre las relaciones entre esperanza climática, movilidad ecológica y accesibilidad equitativa para una economía circular como motor real del desarrollo de las ciudades; todo lo que se ha escrito sobre el contexto y la pertinencia de una arquitectura trans-escalar, la única que puede propiciar patrones de integración basados en la reciprocidad, redistribución e intercambio; con todo lo escrito sobre el espacio público como espacio innovador y experimental para una nueva gobernanza…. no podía creerme, cuando he leído el programa y la selección de arquitectos que habéis hecho para Renazca, que hubierais organizado un concurso tan vulgar, tan de nuevo rico, tan tecnocrático por un lado, y tan previsible y tan poco innovador por otro. A ver si os lo explico bien porque al final hay una propuesta.

Para empezar, deciros que no sé qué me parece más alucinante e inadmisible en el concurso: el que no paréis de hablar de arquitectura emblemática, términos que a muchas y muchos ya nos parecen como del siglo pasado, o el que todos los arquitectos seleccionados sean extranjeros, o el que propiciéis una imagen de la arquitectura y del arquitecto como ese agente que sobreatiende la forma, importándole un bledo la experiencia que ésta configure.

Empiezo por lo último. Como director del Bachelor y directora de IE, en vuestra escuela privada podéis hacer lo que os plazca. Pero aprovechar la condición de tribuna pública que supone el concurso para trasladar ese neoliberalismo productivo en el que se mueve IE a la gestión urbana, eso no es de recibo. No sé si sois conscientes o no, pero las decisiones que habéis tomado para el concurso son un insultante desprecio al esfuerzo que se ha hecho en los últimos años por tantos colectivos, ciudadanos y profesionales, o por las escuelas públicas de arquitectura, para redefinir los términos de la arquitectura, su papel en la ciudad y las relaciones entre proyecto y experiencia urbana. No es de recibo que ahora, en Madrid, en un plis plas vosotros dos con esta decisión desmanteléis los logros conseguidos.

Sigo. Si hubierais estado atentos, afectuosamente atentos, ni por asomo se os hubiera ocurrido  seleccionar a unos arquitectos que, lógicamente, ni saben  ni les interesa  ese contexto. ¡¡Cinco estudios procedentes todos de la cultura anglosajona, con la broma añadida del socio español¡ Es de un papanatismo colonial inconcebible pensar que España sigue siendo esa periferia incapaz de producir arquitecturas realistas, idóneas, multidimensionales y afectivas. Mirad, Edgar y Martha: no hay ni uno solo de esos arquitectos que habéis seleccionado que pueda escribir ni pensar una sola línea tan bien escrita como ese maravilloso y utilísimo libro que acaba de publicar Izaskun Chinchilla; ninguno de ellos es capaz de ver las relaciones complejas y transcalares tal como las vive y diseña  Andres Jaque, y tal como las experimenta en sus lecciones de Princepton; ninguno de ellos es capaz de atender situaciones en los que lo ordinario puede ser un poderoso motor de cambio como hacen las arquitecturas de Husos Arquitectura o Elii; ninguno ha dedicado tanto tiempo y esfuerzo en  averiguar qué afectos construyen las relaciones entre arquitectura y docencia como Juan herreros o Emilio Tuñon, ni ha hecho edificios tan implicados en lo moderno como ellos; el paisajista que habéis seleccionado no le llega a la suela del zapato a Teresa Galí profesional única que encima es la responsable de Paisaje en ETH de Zurich. Selgascano es infinitamente más atrevido, imaginativo, colorista e innovador que cualquiera de ellos; arquitectos como Maria Langarita y Victor Navarro,  y tantos  otros arquitectos jóvenes, y haber tenido en cuenta este dato hubiera tenido mucha enjundia, encabezan una lista infinitamente más atractiva que la que habéis propuesto; Pepe Llinas o Enric Ruiz Geli, o Maio en Barcelona han demostrado  con sus construcciones una belleza y una potencia intensa y única. Takk es un estudio joven y pequeño que está en condiciones de producir un trabajo arquitectónico de una gran singularidad. En fin, sé que me meto en un huerto al crear esta lista porque dejo fuera a gente valiosísima. Incluso pienso en Latinosamerica, donde en Chile, Mexico, Colombia donde están surgiendo unas arquitecturas maravillosas. ¡¡¡ Pero es que podía haber sido tan hermoso, tan fructífero y tan innovador lo que hubiera podido pasar con solo pensar un poco¡¡

Y finalmente lo de la arquitectura emblemática que no paráis de repetir. ¿Un tanto antiguo y reaccionario, no os parece? Por más calificativos que queráis añadirles como coletillas, lo que hay detrás de ese concepto forma parte de los lenguajes y de las arquitecturas que han negado sistemáticamente la capacidad de la arquitectura para desarrollar espacios mediadores de relaciones multidimensionales entre humanos y, no humanos, y concebir el proyecto como  un  territorio de vida. Y esto, tiene que ver mucho más con lo que sucede día a día aquí, en lo cercano, que con lo que sucede en las cabezas de los arquitectos y en los estudios seleccionados.

Como veis estoy bastante enfurruñado. Pero creo que no es para menos y, por lo que he visto, no soy el único. ¿Es que no había otra  manera de hacer las cosas de otro modo más inteligente, más feliz y más bonito? Propuesta: yo desconvocaría el concurso y volvería a empezar. Rectificar es de sabios. Quedareis mal, es un decir, delante de los seleccionados. Aparentemente. Porque en el fondo deben estar pensando que somos tontos: pensad que ninguno de los países de esos estudios hubiera procedido así. Pero quedaríais muy, pero que muy bien, delante de vuestros colegas españoles. Y sería, además,   un concurso emblemático: por lo que se convocó en primera instancia, y por el cuidado con el que se revisó posteriormente. Pasaríais a la historia como los primeros y grandes curadores que han tenido esa excelente cualidad que es la autocrítica. ¿No os mola mucho más esto que permanecer en el desaguisado que habéis montado?

Jose Maria Torres  Nadal Catedratico U. Alicante

Alicante Enero 2021

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